Los Wayuu No somos un pueblo dividido: somos un pueblo fragmentado
Una reflexión desde el corazón político del pueblo Wayuu Desde hace años se repite una frase que ya suena como verdad instalada: Que el pueblo Wayuu está dividido. Que hay demasiadas autoridades, demasiadas asociaciones, demasiados líderes. Que no nos ponemos de acuerdo. Que cada uno jala por su lado. Y, sin embargo, pocas veces nos detenemos a preguntar: ¿quién sembró esa narrativa?, ¿quién la repite?, ¿y quién se beneficia de ella? La realidad es otra. No nacimos divididos. Fuimos fragmentados. No por diferencias naturales, sino por una estructura institucional que nos obligó a competir por reconocimiento, acceso y visibilidad. Bajo el discurso de la inclusión, el Estado colombiano instaló una lógica vertical que no reconoce ni respeta la horizontalidad de nuestra cultura política y formas de organización en el territorio. Nos hizo creer que sólo éramos válidos si hablábamos en sus términos, si teníamos un cargo, un sello o un contrato. Y en esa lógica impuesta, fuimos cediendo el...