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Los Wayuu No somos un pueblo dividido: somos un pueblo fragmentado

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Una reflexión desde el corazón político del pueblo Wayuu Desde hace años se repite una frase que ya suena como verdad instalada: Que el pueblo Wayuu está dividido. Que hay demasiadas autoridades, demasiadas asociaciones, demasiados líderes. Que no nos ponemos de acuerdo. Que cada uno jala por su lado. Y, sin embargo, pocas veces nos detenemos a preguntar: ¿quién sembró esa narrativa?, ¿quién la repite?, ¿y quién se beneficia de ella? La realidad es otra. No nacimos divididos. Fuimos fragmentados. No por diferencias naturales, sino por una estructura institucional que nos obligó a competir por reconocimiento, acceso y visibilidad. Bajo el discurso de la inclusión, el Estado colombiano instaló una lógica vertical que no reconoce ni respeta la horizontalidad de nuestra cultura política y formas de organización en el territorio. Nos hizo creer que sólo éramos válidos si hablábamos en sus términos, si teníamos un cargo, un sello o un contrato. Y en esa lógica impuesta, fuimos cediendo el...

El conflicto de interlocución con el pueblo Wayuu: Una falla estructural reconocida por la Corte Constitucional y agudizada por el Estado Colombiano

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En esta columna analizo el conflicto estructural de interlocución entre el Estado colombiano y el pueblo Wayuu, a partir de los Autos 696, 1290 y 1743 de la Corte Constitucional. Más que una queja institucional, es un llamado urgente a construir un mecanismo legítimo de participación que respete la organización Wayuu y no repita las lógicas coloniales del sistema político colombiano.   En los corredores del Ministerio del Interior, en los comités de articulación, en las mesas de cooperación internacional, en las mesas técnicas o de seguimiento e incluso en algunos cafés del activismo centralista y capitalino, hay una queja recurrente: “El problema con los Wayuu es que tienen demasiadas autoridades y no se sabe con quién hay que hablar” . La frase se lanza con tono de exasperación, como si la diversidad de voces fuera una falla administrativa, un obstáculo técnico o una complicación innecesaria para la acción estatal.   Lo que esa frase revela —más allá del desconocimiento—...