Me Divorcié Del Partido Conservador, No De Mis Causas: Una Decisión Política Desde La Dignidad
En política, como en la vida, hay vínculos que duran más de lo que deberían. Hay estructuras a las que nos aferramos por historia, por afecto, por disciplina. Por la idea —noble pero ingenua— de que desde dentro se puede transformar lo que nos excluye. Hace un mes, después de 23 años de militancia política, presenté mi renuncia al partido en el que caminé durante más de dos décadas, me divorcié de la militancia formal en el Partido Conservador Colombiano. No fue una salida ruidosa ni improvisada. Fue una decisión lenta, profunda, vivida en silencio y con la conciencia de quien sabe que quedarse también puede ser una forma de traicionarse. No me fui por despecho, me fui por dignidad. No me expulsaron, me fui porque lo decidí de forma libre. Me divorcié, política y éticamente, de una estructura que ya no se parecía a lo que soy ni a lo que defiendo. Lo que había sido escuela, se convirtió en una estructura que me toleraba mientras no aspirara a más. Me fui sin pelear, pero también ...