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Mostrando las entradas con la etiqueta justicia social

¿Por qué la movilidad social en Colombia es una imposibilidad matemática?

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​ Preste atención al dato: una persona con  salario mínimo tardaría al menos 3 millones de años de trabajo para igualar la riqueza del empresario más pudiente de Colombia. Si hablamos de un profesional con maestría, ganando el promedio nacional de 5.4 millones de pesos, el tiempo "baja" a 500,000 años. Incluso el dueño de una micro, pequeña o mediana empresa vive atrapado en la "trampa del flujo de caja". Aunque sea su propio jefe, su patrimonio depende del día a día; de utilidades que se esfuman entre nóminas, arriendos e impuestos. Para que un microempresario alcance la lista de los más ricos solo ahorrando sus ganancias, tendría que haber abierto su negocio hace más de 100,000 años. Es decir: es un camino que no alcanza para una sola vida humana. El sistema no es "malo" por azar; está descalibrado. Profundiza la pobreza y estanca a la clase media, y por eso es imperativo reformar nuestro modelo político y económico. Debemos avanzar depurando los proyect...

La polémica religiosa que sirvió para que nadie hablara del San Juan de Dios

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¿Dónde habita el amor de Dios: en el templo vacío o en la sala de urgencias llena de dolor? Me he sentado a observar el escándalo colectivo que se ha generado por las palabras del presidente Gustavo Petro en el Hospital San Juan de Dios (Bogotá). La indignación religiosa se desbordó en redes sociales, los obispos emitieron comunicados formales citando la Constitución, y miles de personas sintieron que la fe cristiana había sido atacada. Entiendo el malestar. Respeto profundamente la devoción que millones profesan hacia Jesucristo. Pero necesito decir algo que probablemente cause malestar tanto a fanáticos religiosos como a defensores ciegos del gobierno: este debate es una cortina de humo que nos impide ver lo que realmente importa. Indignación religiosa y doble moral en Colombia Vamos por partes, porque aquí hay varios niveles de confusión que conviene despejar. Primero, la distinción entre Jesús y Cristo no es un invento del Presidente Gustavo Petro ni una blasfemia improvisada. E...

El salario mínimo no es populismo: es justicia social y un derecho constitucional

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  Resulta curioso que durante décadas nos vendieron la idea de que empobrecer a los trabajadores era "responsabilidad fiscal", pero ahora que el presidente Gustavo Petro decretó un aumento del 23,7% al salario mínimo , llevándolo a 2 millones de pesos con subsidio de transporte, de repente todo el modelo económico está al borde del abismo. Parece que la estabilidad solo existe cuando los mismos de siempre asumen el costo. El 29 de diciembre de 2025, el gobierno de Gustavo Petro decretó un aumento histórico del 23,7% al salario mínimo , llevándolo a $1.746.882 pesos mensuales, que sumado al subsidio de transporte de $253.118 pesos alcanza los 2 millones de pesos. La reacción fue inmediata: gremios empresariales , analistas económicos y medios de comunicación lo presentaron como una irresponsabilidad económica, una amenaza para el empleo, un desastre económico y un golpe a la clase media. Sin embargo, esta lectura pasa por alto un elemento...